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Lo que deberías saber sobre la demencia

Alguna vez han tenido que releer una página de libro porque olvidaron lo que acababan de leer o ir de una habitación a otra y preguntarse “ a que venía yo?”. Estos problemas de memoria y concentración suelen ser frecuentes a medida que aumenta la edad y surge la preocupación de hasta qué punto esto es normal o no. No todos los olvidos sugieren una demencia, pero cuando estos interfieren con las tareas diarias es necesario consultar con un profesional.

La memoria, el razonamiento, el lenguaje, el cálculo, la habilidad de organización y planificación son conocidas como funciones cognitivas; una disminución de las mismas capaz de impedir o dificultar las actividades habituales de una persona previamente sana se conoce con el término deterioro cognitivo.

Dependiendo del grado de afectación de la cognición y del impacto en las actividades cotidianas, el deterioro cognitivo se puede manifestar como:

  • Deterioro cognitivo leve, que es una situación en la que existe una disminución en las funciones cognitivas del individuo sin que llegue a afectar las actividades en el  diario vivir. Esto quiere decir que la persona puede experimentar dificultad para hacer cálculos, puede tener más trabajo para organizar sus tareas diarias pero finalmente lograr sus objetivos.
  • Demencia, que es un proceso degenerativo cerebral que afecta las funciones cognitivas de forma persistente y progresiva hasta el punto de llegar a interferir con la capacidad para llevar a cabo actividades de la vida diaria (desde las actividades complejas como las compras o el uso del dinero, hasta las tareas más sencillas como bañarse o alimentarse) por lo que la persona que la padece no puede mantener una vida independiente.

La edad es el principal factor de riesgo conocido para la aparición de la demencia sin embargo la demencia no constituye una consecuencia normal del envejecimiento.

¿Cuáles son los síntomas más comunes de la demencia?

La demencia afecta a cada persona de manera diferente; las manifestaciones sintomáticas dependerán del impacto de la enfermedad y de la personalidad previa del sujeto, entre los síntomas más frecuentes encontramos:

  • La pérdida de memoria, que se caracteriza por tener mayor dificultad para recordar hechos recientes o aprender cosas nuevas;  además de necesitar utilizar ayudas de memoria como agendas o calendarios que previamente no usaba.
  • Problemas para concentrarse, tomar decisiones o resolver problemas lo que hace difícil completar tareas cotidianas, en su trabajo o en su tiempo libre
  • Dificultad para recordar la fecha actual, saber dónde están o como llegaron ahí.
  • Cambios en el lenguaje con aparición de inconvenientes para seguir/mantener una conversación o para encontrar las palabras adecuadas mientras habla o escribe.
  • Problemas para juzgar distancias o ver objetos en tres dimensiones, dificultad para conducir un vehículo o aparatos de uso frecuente.
  • Dificultad para aprender cosas nuevas.
  • Disminución o falta del buen juicio: como por ejemplo invertir grandes cantidades de dinero en cosas innecesarias o descuidar el aseo personal.

Las etapas de la demencia son: temprana, intermedia y tardía;  se relacionan con la intensidad de los síntomas de la demencia que aumentan a medida que progresa.

¿Por qué se produce la demencia?

No se conocen las causas exactas que producen la demencia, se plantea que estén relacionadas con el estilo de vida, con  dietas desequilibradas, ciertas enfermedades y los hábitos de vida de cada individuo. Una historia familiar de demencia, la hipertensión arterial, diabetes, colesterol alto, la obesidad, consumo excesivo de alcohol, tabaquismo, la inactividad física, la depresión en la edad madura, un bajo nivel educativo, el aislamiento social y la inactividad cognitiva podrían incrementar el riesgo de padecerla.

¿Por qué cambia el comportamiento de las personas con demencia?

Al inicio los pacientes son conscientes de sus dificultades lo que puede afectar el ánimo con síntomas como tristeza, angustia, irritabilidad. Durante la evolución de la demencia, pueden aparecer comportamientos que al parecer están relacionados con la progresión de los síntomas y la dificultad que encuentran los pacientes para expresarse y realizar sus tareas habituales o como una forma de reacción al ambiente.

Estos síntomas se conocen como síntomas psicoconductuales de la demencia: destacan por su impacto en la vida del paciente y su cuidador. Algunos de ellos son caminar constantemente de un lado a otro sin un motivo aparente, mover objetos de la casa de un sitio a otro sin un fin predeterminado, varias siestas en el día e insomnio por la noche, ver cosas que no están realmente presentes (alucinaciones visuales) y creer cosas que no son ciertas (delirios) varían de acuerdo al tipo de demencia y su tiempo de evolución.

Estos síntomas causan preocupación, angustia o temor en los familiares y cuidadores de la persona que padece demencia. Ante estos síntomas debemos recordar que:

  • La persona afectada no es consciente de sus acciones.
  • Contradecir o corregir a la persona y tratar de hacerle entender sus errores provoca frustración y puede empeorar la situación.
  • Existen distintas formas de abordar estos comportamientos, es muy importante cuidar tanto a la persona que padece los síntomas así como a la persona que debe lidiar con ellos (cuidador) para evitar un agotamiento físico y emocional.

¿Demencia es igual a Alzheimer o demencia senil?

No todas las demencias son iguales, los tipos de demencia se diferencian por los cambios en la estructura cerebral que producen y los síntomas que esto genera. Las formas más frecuentes de demencia son: Enfermedad de Alzheimer, demencia vascular, demencia por cuerpos de Lewy o demencia fronto-temporal.

La Enfermedad de Alzheimer es la más frecuente y también la más conocida. El término demencia senil está en desuso ya que como lo hemos dicho la demencia no es un proceso normal del envejecimiento.

¡La demencia se puede revertir!

Existen algunas causas reversibles de demencia y por eso es importante consultar al médico ante la aparición de los síntomas.

Lastimosamente no existe un tratamiento para curar la demencia; los síntomas empeoran con el tiempo evolucionando desde fases leves donde los síntomas son sutiles y los afectados pueden llevar una vida prácticamente normal, hasta fases severas con síntomas graves que requieren atención continua de otra persona. La velocidad con la que evoluciona la enfermedad varía de una persona a otra y del tipo de demencia.

¿Qué podemos hacer ante una situación similar?

La demencia tiene un impacto físico, psicológico, social y económico no solo en las personas que la padecen, sino también en sus cuidadores, sus familias y la sociedad en general. El tratamiento no farmacológico es esencial para mejorar la calidad de vida de paciente y su familia.

Es necesario consultar a un especialista para determinar el tipo de demencia que padece y recomendar el mejor tratamiento. Para mayor información o consultas sobre el tema: contactanos@medicinadeladultomayor.com

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